La lectura trata de un rey que envía a su hijo a estudiar al templo, ya que su hijo seria quien le sucedería en el trono, para lo cual su maestro lo envió al bosque para que aprenda a escuchar no solo los primeros sonidos sino también “los sonidos no escuchados”, el propósito de enviarlo era para que aprenda a ser un buen gobernador, ya que todo buen gobernante tiene que saber escuchar con atención el corazón de las personas, es decir, tiene que escuchar los sentimientos no comunicados, como el dolor no expresado y demanda no habladas, esta virtud cultivada por un rey es una ventaja, porque le va a permitir generar confianza en la población, es sabido que los lideres que no saben escuchar y distinguir tienden a caer.
Esto que nos demuestra que mucho de los jefes de las instituciones públicas no saben escuchar a sus colaboradores, sino también a quienes se les presta el servicio, es por eso que en muchas instituciones públicas se ve lentitud en sus procesos de atención, a muchos de estos líderes no se le ha instruido académicamente o no se le ha enseñado en casa, e ahí el llamado a la reflexión y sensibilizar al servidor público para que aprenda esta disciplina de escuchar, porque los resultados se verán reflejados en la eficiencia de la prestación de los diferentes servicio públicos.

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